¿Nuestras regulaciones son anticuadas?
Por Eduardo Beltrán, fundador de Teki Gurú.
La experiencia dice que las tecnologías siempre llegan antes de la regulación. En los últimos anos, hemos visto que varias leyes se han promulgado con el fin de proteger nuestra economía digital frente a los fraudes, vulnerabilidades y asegurar los derechos de los usuarios. Si bien es cierto que la tecnología siempre la ser más ágil que las leyes, creo que es un error regular en base a tecnología, ya que esta cambia rápidamente y además, puede cambiar las circunstancias de cómo se producen los hechos.
Por ejemplo: El legislador pone una ley que dice que no se puede manejar fumando porque eso puede generar una distracción en el conductor y además puede limitar el accionar del mismo en caso de emergencia debido a que puede tener una de sus manos ocupadas, reduciendo así sus capacidades para reaccionar adecuadamente frente a un imprevisto. Luego, un elemento tecnológico limita la regulación, ya que ahora, con el uso de los smartphones, se debe crear o modificar la ley. Y a futuro, se tendrá que hacer nuevamente, porque no sabemos qué otra tecnología usarán los conductores que podría limitar sus capacidades, pero de que llegará… llegará.
Muchas legislaciones en nuestra región incorporan elementos tecnológicos como si estos fuesen infalibles. Elementos que, además, ya son antiguos u obsoletos. Este foco en incluir la tecnología en la redacción de las leyes tiene explicación histórica: Las bases del derecho en casi toda Latinoamérica es el Derecho Romano, el cual estipula que lo que está explícitamente escrito es ley. En Chile, por ejemplo, hubo que sacar una ley de ciberdelitos porque la legislación antigua no contemplaba que se podía robar en forma digital, aun cuando el hecho de robar no cambiaba mucho. Seguramente después habrá que sacar una ley de delitos para una realidad virtual. El derecho anglosajón es un poquito más proyectable, que se basa en los antiguos consejos de ancianos que juzgaban en base al criterio de muchas personas y a la jurisprudencia.
Si haces una ley, en donde tienes que lidiar con cosas como la Inteligencia Artificial, desde que comenzaste a discutir la ley hasta que llegaste a un acuerdo, la IA ya cambió una enormidad. Por eso, creo que no tiene sentido incorporar elementos tecnológicos en las legislaciones, sino más bien focalizarse en la responsabilidad y en los deberes.





