Prevención de fraude: El desafío de estar en el lugar correcto
Por Andrés Watle, Fraud Prevention Head

De seguro alguna vez te sobraron piezas en la mano de algún objeto que querías armar o arreglar, como un lego, un mueble o para algunas personas avezadas el motor de un auto.
Era la pesadilla de mis padres, de chico desarmaba todo lo que estuviera a mi alcance. Los relojes me podían, eran mi obsesión. Y, lógicamente con mi nulo conocimiento y entendimiento a corta edad, terminaban sin funcionar y yo con piezas sobrantes en la mano.
En el último tiempo tuve la misma sensación cuando pensaba sobre estructuras dentro de una compañía respecto a los equipos de Prevención de Fraude. Lo bueno es que ya no se discute si son necesarios, como hace unos años atrás, todos aprendimos lo fundamental que son para un funcionamiento normal, sin pérdidas ni roturas, pero… ¿Cuál es el lugar correcto en la estructura?
Cercano a los 18 años trabajando, y prácticamente todos vinculados a la prevención de fraude, pude conocer o participar de múltiples organizaciones, pero siempre con estructuras diferentes. El equipo del cual formaba parte tenía siempre un desafío extra de acuerdo a su posición en el organigrama. Para enumerar algunas, he visto o vivido al equipo o área reportando al CFO, al CRO, al COO, a Legales, a Compliance, al CTO o al CISO; incluso en un par de casos al CBO. Y debo reconocer que en la mayoría no estaba tan mal asignado teniendo en cuenta el momento y madurez de la compañía, pero nunca fue perfecto.
Aún así, surgían facilidades y dificultades:
Estar en estructuras de Finanzas o compliance/legales podía permitir una exposición mayor a las pérdidas y por ende foco en directorio, pero limitaban acceso a priorizaciones dentro de backlog de la compañía, en la gran mayoría de los casos se terminaba forzando un rol de tercera línea de defensa, cercano a rol de auditoría.
Las estructuras de Tecnología o bien de Ciberseguridad agilizaban y hacían más accesibles los desarrollos e inversiones, en muchos casos hasta se compartían objetivos. Difícil es discutir a un CISO o un CTO respecto a medidas de seguridad necesarias, son sin dudarlo aliados. En contra partida, los equipos carecían de mano de obra analítica de bajo nivel. Estar en el barro, tan necesario para un equipo de fraude, quedaba muy lejano, al igual que la relación comercial.
En Operaciones, la búsqueda tendía a automatizar resoluciones y respuestas, todo muy post, no tanto a prevenir, perdiendo en gran medida la razón de existencia del equipo. El lado bueno, obtener manos era siempre un poco más sencillo y se podía trabajar rápidamente sobre los clientes afectados, no tanto así con negocio.
En la estructura de Riesgos, quizás la más balanceada en cuestión de visiones, permitía en complicidad a Riesgo de crédito y Riesgo operativo, acceder a mejor manejo de datos, desarrollo de modelos e incluso inserciones en múltiples backlogs; la contra cara sin dudas era esquivar el rol de tercera línea, y forzar una participación activa en la primera, que en muchos casos escapa al deseo del CRO.
En Negocio, se rompía una «ley» clave, uno terminaba siendo juez y jurado, rompiendo con la auditoría cruzada y posibilitando toma de decisiones que por error pdorían ser dañinas para la compañía. Aún así, tenía un lado positivo, no hay promoción o nueva salida de la cual fraude no se enterara.
Esto es solo una simple visión a vuelo de pájaro, el listado es sin dudas más amplio pero alcanza para hacer visible la incomodidad organizacional que esta área genera. Incluso la composición misma del equipo genera algo similar, los perfiles que los componen son muy variados (expertos en la materia -que tan escasos son-, analistas de alertas, analistas de datos, analistas forenses, científicos de datos, expertos en investigaciones, etc. Esto se merece su artículo aparte), lo cual tampoco ayuda a la definición.
Tenemos ahora un tornillo en la mano, sabemos que no sobra, que tiene que ser parte del motor. No sabemos que tan grande puede ser el impacto de ponerlo en el lugar erróneo, pero sabemos que si hay que ponerlo. Tampoco aparece en el manual de piezas, solo conseguimos algunas voces con experiencia que nos dicen posibles lugares donde atornillarlo.
¿Dónde lo ponemos?
¿Qué lugar eligirías?
¿Cambiaría la decisión dependiendo de la industria?





